Agua durante la sequía del Niño 2023 en el Corredor Seco Centroamericano[i]

Cuando se pregunta a la herramienta de Inteligencia Artificial de Microsoft llamada Bing, con la frase: “efectos del Niño 2023 en el corredor seco centroamericano”, esta muestra alrededor de 250 artículos sobre el tema. La mayoría de ellos son reportes periodísticos y de estos, también la gran mayoría mencionan lo que informó la FAO ( Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) sobre este tema en un documento que no todos incluyen. Afortunadamente, gracias a Bing se pudo conocer la fuente (FAO) y por tanto uno puede irse a la página web de esta Organización y conocer el documento, que es fechado en Abril 26 de este año. Se titula: “El Niño to return in 2023 following a three-year La Niña pase” o “El Niño regresa en 2023 después de 3 años de fase La Niña”.[1]

El pronóstico de la FAO se basa a su vez en un reporte del Centro de Predicción del Clima de la NOAA, el cual se había realizado en el mismo mes de Abril. Para entonces, este Centro informaba que había un 62 % de probabilidades que para Mayo o Junio, se estableciera un año El Niño. Con la información emitida mensualmente por la NOAA a quienes se la soliciten, se logra saber que para el reporte de Mayo 11[2], esta probabilidad es “superior a 90 %”, lo que significa que ya no hay lugar a dudas que se establecerá un año El Niño en 2023, a partir de Junio probablemente.

A la fecha de elaboración de este artículo (23 de mayo), toda la región de Centroamérica experimenta una ola de calor intensa (cercana a los 40 grados Celsius, en algunas regiones) y las lluvias aún no inician, cuando regularmente ya debían haberse establecido y logrado un cambio de temperatura en estos países. Los reportes indican que los calores son intensos no solo entre México y Costa Rica, sino inclusive en todo el territorio panameño. Dentro de esta extensión geográfica, hay una que es particularmente vulnerable a estos sucesos meteorológicos, como es el llamado Corredor Seco de Centroamérica.

El Resumen Ejecutivo del documento “Caracterización del Corredor Seco del Triángulo Norte de Centroamérica” Hábitat para la Humanidad[3], publicado en 2021, indica que en esta área geográfica tiene un largo de 1600 km y de 100 a 400 km de ancho, extendiéndose desde el sur de Chiapas, en México, hasta Guanacaste, en Costa Rica. Está asentado principalmente sobre la costa Pacífica, con predominio en las zonas bajas y de bosque tropical seco. Cubre así el 30 % de Centroamérica y el 80 % del mismo abarca Guatemala, Honduras y El Salvador.

En estos tres países, vive una población aproximada de 22.5 millones, 62 % en zonas urbanas y 38 % en áreas rurales. Una gran mayoría de municipios son densamente poblados y tres de las capitales y más populosas ciudades están en el Corredor: Ciudad de Guatemala, San Salvador y Tegucigalpa.

El Reporte de la FAO indica que se encuentran en riesgo de sequías severas 44 países en el mundo, entre los cuales se encuentran desde México hasta Panamá, es decir, todo el Corredor Seco Centroamericano. En el caso de riesgos de inundaciones, solamente aparece México en una lista de 20 países en el mundo.

En relación con los países que experimentarán épocas secas durante el Niño, la FAO indica que el riesgo mayor es que los ciclos de cultivos se acorten y por lo tanto la producción agrícola en general, se reduzca. Estos países están localizados en Centroamérica, el sur de los países de Asia, el sur de África y el norte de Suramérica, como se puede observar en el mapa.

Aunque esta organización no lo dice, pero es de esperarse que las sequías tengan consecuencias en el abastecimiento de agua a toda la población de estos países. Particularmente, la situación podría ser más crítica en barrios de las grandes capitales antes mencionadas, pero de igual manera, habrá que tomarse medidas serias en todas las ciudades y comunidades rurales. Habrá que racionarse el servicio, evitar las pérdidas físicas de agua en las redes de distribución, evitar el desperdicio de agua en la población y otras medidas que publicamos en otro artículo.[4]

Particularmente las medidas a tomar en las comunidades urbanas y rurales del Corredor Seco Centroamericano pueden llegar hasta transportar agua de zonas menos afectadas por la sequía y la compra de agua de empresas privadas al menos para tener para tomar y preparar los alimentos y brindar a las personas más vulnerables de los hogares.

La situación para 2023 ya es difícil de prever con otras medidas, como crear más tanques de almacenamiento o aprovechar otras fuentes de agua cerca de las ciudades y comunidades, pero sí se puede ir planificando en los presupuestos anuales lo que se requiera hacer en el 2024 y los años subsiguientes.

Seguramente todos los países de Centroamérica tienen priorizado este tema en sus agendas, con presupuestos destinados a acciones concretas. La FAO también ha aportado fondos en cuatro países de Centroamérica, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, entre 2015 y 2018, logrando fortalecer la resiliencia en el Corredor Seco del área mediante el Programa de Riesgos de Desastres.


[1] https://www.fao.org/3/cc5749en/cc5749en.pdf

[2] https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc.shtml

[3] https://www.habitat.org/sites/default/files/documents/Resumen-CorredorSeco-ESP-8Abr22.pdf

[4] https://anisanic.org/2023/04/


[i] Por Nelson Medina Rocha, MSc en Ingeniería Ambiental, Mayo 22, 2023.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *